domingo, 5 de julio de 2009
Tigre venció a Banfield y se metió en la Sudamericana
Tigre, sostenido por un excelente torneo Apertura y por algunos resultados positivos dentro un Clausura muy irregular, logró en la última fecha una histórica clasificación a la Copa Sudamericana tras superar 3-0 a Banfield, como visitante. El equipo de Cagna fue sumamente efectivo y se impuso por una diferencia demasiado amplia para el desarrollo del cotejo.
Pese a que el Matador tuvo al minuto la primera de riesgo con un remate de Rosano que Lucchetti desvió con esfuerzo, el conjunto local manejó la pelota en los minutos iniciales y se mostró más incisivo en los metros finales. Erviti y Rodríguez fueron criteriosos en la mitad y tanto Silva como Fernández complicaron a la última línea rival con su movilidad.
A los nueve, luego de una salida fallida de Islas, el Taladro tuvo el primero: Devaca ganó a los empujones, disparó dentro del área chica y Arruabarrena salvó en la línea, un poco con el muslo y otro poco con el brazo derecho. Un rato después, Silva anticipó a Blengio en el rectángulo mayor, se dio vuelta y disparó a las manos del uno visitante.
Pero con el correr de la etapa, el Taladro se empezó a quedar, perdió frescura y precisión en la mitad y Tigre se adelantó varios metros en el campo. Pese a la salida de Castaño por lesión, Giménez se acopló bien y fue clave para la levantada. Además, el equipo de Victoria empezó a complicar por arriba, arma que luego le daría réditos.
A los 40, cuando el encuentro era muy parejo y ninguno llegaba con peligro, Luna apareció en el área chica tras un centro cruzado y cabeceó al gol. Tres más tarde, luego de un largo lateral al área, el mismo delantero atropelló a los centrales y anotó el segundo con la colaboración de Broggi, quien se la llevó por delante en su afán por cortar.
El Taladro salió a buscar el descuento en el complemento, pero rápidamente recibió un duro cachetazo. A los ocho minutos, Rusculleda se paró para ejecutar un tiro libre desde la puerta del área, pero Rosano, quien venía trotando desde la mitad de la cancha, sorprendió a todos y fusiló a Lucchetti con un terrible zapatazo para el 3-0.
Tigre, ya con una diferencia tan amplia como injusta por el desarrollo del partido y con un hombre menos por la expulsión de Blanco, se retrasó algunos metros y le cedió el control a Banfield, que siguió jugando al ritmo de Erviti y complicando con la potencia de Silva. A los 17, Rodríguez tuvo otra clara para el Taladro con un disparo que se estrelló contra un palo.
El equipo local, que estará complicado por su flojo promedio en la próxima temporada, no jugó un buen encuentro, pero tampoco ligó cuando llegó con peligro. A los 26, Silva se encontró con la pelota en el área chica, luego de un par de rebotes, la empujó con derecha y Giménez la desvió sobre la línea. Cuatro más tarde, tras una buena jugada colectiva, Laso disparó cerca.
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San Lorenzo clasificó a la Sudamericana
Con una goleada inapelable y haciendo gala de su contundencia, San Lorenzo despidió su pobre semestre con un premio consuelo: el pase a la Copa Sudamericana. El Ciclón consiguió ese objetivo de fin de Clausura al vencer por 3-0 a un Argentinos sin respuestas en el Nuevo Gasómetro.
No obstante, los minutos iniciales de un primer tiempo sin grandes emociones fueron favorables al Bicho, que mantuvo el control de la pelota y se apoyó en la buena tarea de Néstor Ortigoza, quien avisó primero con un remate de media distancia que pasó cerca. Sin embargo, la chance más clara del segmento fue azulgrana, con una irrupción de Gonzalo Bergessio que terminó con un remate mordido que salió cerca del primer palo.
Hasta que, a los 15, golpeó el local. Adrián González recibió solo por derecha, mandó el centro y Bergessio apareció sin marca para cabecear alto y a la red. Después, creció el conjunto de Diego Simeone, y justamente fue González el que comenzó a complicar más con sus subidas por el lateral.
Si bien la impresión era que San Lorenzo podría lastimar de nuevo si se lo proponía, el desarrollo ingresó en un letargo que se quebró luego con una jugada individual de Santiago Solari que terminó con un remate desviado, un tiro cruzado de Bergessio desde la derecha y un mano a mano de Axel Juárez con Sebastián Torrico en el que definió muy mal. Hasta que, a los 42, Saúl Laverni expulsó a Ortigoza por un manotazo a Diego Rivero y le auguró un mejor complemento a los de Boedo.
Poco había sucedido en la última etapa cuando, a los diez minutos, un Rivero vital en el partido le metió un pelotazo a Bergessio para que quede cara a cara con Torrico y la empale de primera lujosamente por sobre el arquero. El golazo terminó por completo con las intenciones de Argentinos, que se hundió sin atenuantes en la escasez de variantes y la intrascendencia.
Así, no sorprendió que a los 30 Bergessio le entregue el balón al ingresado Bernardo Romeo en una rápida contra, Torrico le ahogue el grito a Bernie y el rebote le pegue a Juan Manuel Torres para ingresar al arco pidiendo permiso. Este tanto, que cerró definitivamente el encuentro, precedió a un profundo asedio local frente a una defensa débil (la jugada más clara la salvó Torrico ante González y Juárez) y un equipo sin alma que no por casualidad termina último este Clausura.
El final tuvo a San Lorenzo envuelto en tímidas muestras de alegría por el objetivo alcanzado, pensando ya en lo que viene y aguardando por un semestre mejor en el que, ya sabe, también tendrá incursión internacional.
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River cayó ante los suplentes de Estudiantes
El Pincha aprovechó los innumerables errores en defensa del equipo de Gorosito y logró su noveno triunfo en la historia en Núñez. Los goles de Calderón (PT 25m) y Rojo (ST 5m), hicieron estéril el descuento de Buonanotte (ST 20m) y le dieron otro golpe al Millonario.
River cerró el campeonato dando un fiel reflejo de lo que es su realidad futbolística. Desorientado y sin una idea de juego, cayó como local ante un Estudiantes suplente que, con sólo poner la pelota entre los centrales millonarios, logró quedarse con un partido que le permite cerrar una buena campaña en este Clausura.
El comienzo fue furioso para los de Néstor Gorosito. En apenas cinco minutos, ya había hecho méritos suficientes como para ponerse en ventaja. Sin embargo, ese envión duró menos de un cuarto de hora. A partir de entonces, los chicos del Pincha se amoldaron al partido y encontraron la manera de lastimar.
Pelotazos largos y a aprovechar la experiencia y las mañas de José Luis Calderón para inquietar a los centrales de River, Nicolás Sánchez y el juvenil Lucas Orban. Con esta fórmula, los de Sabella se decidieron a esperar el error de la defensa rival, que estaba al caer, y, cuando finalmente llegó, de los pies de Paulo Ferrari, Calderón lo aprovechó definiendo con su eterna categoría ante un Vega rendido.
La primera parte se diluyó en tibios intentos de River, que sólo contó con el desequilibrio de Diego Buonanotte tirado sobre las bandas. Los cada vez más intermitentes destellos de Cristian Fabbiani no fueron suficientes, y Radamelo Falcao terminó chocando reiteradamente ante los jóvenes centrales de Estudiantes.
La segunda mitad comenzó de la misma manera sólo que el ímpetu de River duró menos esta vez. Sánchez Prette sacó un potente tiro libre, Vega falló y dio un rebote demasiado largo y Marcos Rojo marcó su primer gol en Primera. 2-0 y olor a partido liquidado en Núñez.
Para colmo de males para la gente que se acercó a alentar a River al Monumental, los errores en defensa se sucedían uno tras otro y el tercero Pincha estaba al caer. Orban pagó caro su debut como central, ya que se lo vio fuera de timming e impreciso para salir. Por eso, Salgueiro, Calderón y compañía esperaban agazapados a otro error para liquidar el encuentro.
Buonanotte, lo mejor de River, siguió intentando. Su habilidad lastimó por derecha, pero paradójicamente su golazo llegó cuando se fue al medio. Allí recibió un pase de Falcao, y tras acomodarla ante su marcador, sacó un tremendo zurdazo que se clavó en el ángulo de Albil, otro de muy buena labor.
Pero si River no encontró el rumbo dentro del campo, también fue porque Gorosito no supo hacerlo desde afuera. Si bien el ingreso de Gonzalo Gil liberó a Fabbiani y le aportó compañía a Falcao arriba, luego el entrenador no realizó ninguna otra variante y demostró no saber cómo torcer el rumbo del partido.
Se repitió River con los avances de Buonanotte por derecha, más los centros que Fabbiani, sí, Fabbiani, lanzó reiteradamente desde la otra punta. Pero los centrales pinchas, de pocas batallas en Primera, supieron contener a Falcao y a Gil y sostuvieron la victoria.
River cerró el campeonato con una floja actuación y una derrota dolorosa, que le robó el invicto en el Monumental, dejando en claro que no sólo los nombres deben cambiar de cara al segundo semestre. Por su parte, Estudiantes demostró tener un proyecto integral que le permitió hacer una buena campaña en el torneo, al tiempo que lo volvió a depositar en una final de Copa Libertadores.
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